
Entrenamiento de fuerza para la ansiedad y depresión: La nueva herramienta clave para la salud mental en jóvenes
Es muy probable que, si has escuchado hablar sobre ejercicio para mejorar el estado de ánimo, lo primero que te venga a la cabeza sea salir a correr, hacer una clase de baile o andar en bicicleta. Durante décadas, el entrenamiento aeróbico ha sido el «rey» indiscutible cuando hablamos de tratamientos no farmacológicos para la salud mental.
Sin embargo, la ciencia está cambiando esta perspectiva. Un estudio reciente y revelador, publicado en Early Intervention in Psychiatry en 2024, ha puesto sobre la mesa una herramienta que a menudo se pasa por alto en las consultas de psicología: el entrenamiento de fuerza para la ansiedad y depresión.
Si eres joven (o trabajas con jóvenes) y sientes que el estrés, la ansiedad o la tristeza están tomando el control, este artículo es para ti. Vamos a desglosar, paso a paso y de forma sencilla, qué nos dice la evidencia científica más actual sobre levantar pesas, usar máquinas o simplemente usar tu propio peso corporal para sanar la mente.
¿Por qué necesitamos nuevas opciones? El problema del tratamiento actual
Antes de hablar de pesas y repeticiones, es importante entender por qué los investigadores se están fijando en el entrenamiento de fuerza. La prevalencia de los trastornos mentales es una preocupación de salud pública enorme. Entre 2005 y 2015, los trastornos depresivos aumentaron un 18% y los de ansiedad un 15% a nivel mundial.
Tradicionalmente, se recomienda el entrenamiento aeróbico (cardio) como tratamiento complementario o independiente. Y sí, funciona para mucha gente. Pero aquí está el dato crucial: entre el 20% y el 75% de las personas que realizan entrenamiento aeróbico no logran una respuesta clínica exitosa o la remisión de sus síntomas.
Además, los síntomas de la depresión y la ansiedad —como la fatiga, la inquietud y la tensión muscular— a veces hacen que mantener una rutina de cardio continua y de intensidad moderada-vigorosa sea muy difícil. Aquí es donde entra el entrenamiento de fuerza como una alternativa viable o un complemento poderoso.
El Estudio: ¿Qué se investigó exactamente?
Un grupo de investigadores de Australia llevó a cabo una revisión sistemática y metaanálisis (un estudio profundo que analiza y combina matemáticamente los resultados de otros estudios) para responder a una pregunta clara: ¿Cuál es el efecto del entrenamiento de fuerza en la reducción de síntomas de ansiedad y depresión en jóvenes?.
¿A quiénes se estudió?
El análisis se centró en una población muy específica e importante: jóvenes de 26 años o menos. Esto es vital porque la mayoría de las investigaciones anteriores se habían centrado en adultos de mediana edad o mayores. Los participantes del estudio tenían síntomas clínicamente elevados de depresión o ansiedad, o diagnósticos formales de estos trastornos.
¿Qué tipo de ejercicio hicieron?
Los investigadores definieron el entrenamiento de fuerza como cualquier actividad que requiera que los músculos ejerzan fuerza para aumentar la aptitud muscular (fuerza, potencia, resistencia), dependiendo del sistema de energía anaeróbica.
Se incluyeron intervenciones que duraron al menos 4 semanas y que utilizaban:
- Entrenamiento de fuerza solo.
- Entrenamiento de fuerza combinado con aeróbico o flexibilidad.
Resultados Clave: El impacto en la Depresión
Los hallazgos de este estudio son realmente prometedores para quienes buscan alivio a través del movimiento. Al analizar los datos combinados de los ensayos controlados aleatorios, el entrenamiento de fuerza demostró una eficacia sorprendente.
Una reducción «grande» de los síntomas
En el mundo de la estadística científica, medimos qué tan bien funciona algo usando el «tamaño del efecto». Los resultados mostraron que el entrenamiento de fuerza se asoció con una reducción grande de los síntomas depresivos.
Para ponerlo en perspectiva, estudios anteriores en adolescentes que usaban principalmente ejercicio aeróbico mostraron un efecto moderado. Este nuevo análisis sugiere que el entrenamiento de fuerza, ya sea solo o combinado, podría promover una reducción similar o incluso mayor en los síntomas depresivos.
¿Solo pesas o combinado?
Un dato fascinante es que, cuando los investigadores aislaron los estudios que utilizaban exclusivamente entrenamiento de fuerza (sin cardio), el efecto siguió siendo grande y significativo. Esto significa que no necesitas obligatoriamente correr para sentirte mejor; levantar pesas por sí solo es una intervención potente para la depresión.
Resultados Clave: El impacto en la Ansiedad
La ansiedad, que a menudo va de la mano con la depresión, también mostró mejoras significativas. Al igual que con la depresión, el entrenamiento de fuerza se asoció con una reducción grande de los síntomas de ansiedad en los jóvenes.
Un matiz importante sobre el entrenamiento combinado
Aquí los investigadores notaron algo interesante. Aunque el entrenamiento de fuerza por sí solo funcionó de manera significativa, el efecto fue ligeramente menor que el efecto general combinado.
Esto sugiere que, específicamente para la ansiedad, podría haber un efecto complementario al mezclar el entrenamiento de fuerza con algo de ejercicio aeróbico. Es decir, para «atacar» la ansiedad desde todos los frentes, una rutina que incluya pesas y un poco de cardio podría ser la estrategia ganadora.
¿Por qué funciona? Los mecanismos detrás del cambio
Quizás te preguntes: ¿Cómo es que levantar un objeto pesado cambia lo que siento en mi mente? Aunque los mecanismos exactos todavía se están investigando, el estudio propone varias teorías fascinantes basadas en la evidencia.
- Regulación del Cortisol
La ansiedad y la depresión a menudo alteran el eje hipotalámico-hipofisario-adrenal, lo que afecta nuestros niveles de cortisol (la hormona del estrés). Se propone que el entrenamiento de fuerza puede modular positivamente estos niveles de cortisol, ayudando al cuerpo a manejar mejor el estrés.
- Neurobiología y Factores de Crecimiento
El entrenamiento de fuerza puede estimular efectos neurobiológicos específicos. Por ejemplo, se ha visto que aumenta significativamente el factor de crecimiento similar a la insulina 1 (IGF-1). Este factor es importante para la salud cerebral y la plasticidad neuronal. Además, al igual que el ejercicio aeróbico, el entrenamiento de fuerza mejora las habilidades cognitivas.
- Autoestima y Autoeficacia
No todo es químico; también hay un componente psicológico fuerte. El entrenamiento de fuerza tiene beneficios probados en el aumento de la autoestima. Sentirte más fuerte físicamente mejora la percepción que tienes de ti mismo (imagen corporal) y tu autoeficacia física (la confianza en lo que tu cuerpo es capaz de hacer).
La «Receta» Científica: Cómo entrenar para tu salud mental
Este es quizás el punto más importante para ti si estás empezando. El estudio realizó una síntesis narrativa de las características de las intervenciones que tuvieron mayor éxito (un tamaño del efecto grande).
Si quieres replicar los beneficios observados en los estudios, aquí tienes las pautas basadas en la evidencia recopilada en la Tabla 2 del documento:
- Frecuencia Semanal
No necesitas vivir en el gimnasio. Los estudios exitosos utilizaron una frecuencia de 2 a 3 sesiones por semana. Esto es manejable para la mayoría de las personas y permite una recuperación adecuada.
- Intensidad: No te mates entrenando
Este es un error común: creer que hay que sufrir para mejorar. La evidencia indica que la mayoría de los ensayos utilizaron una intensidad baja a moderada.
- Carga: 60% – 70% de tu 1RM (una repetición máxima) o cargas que te permitan hacer entre 8 y 12 repeticiones.
- Dato Clave: Investigaciones previas sugieren que el efecto ansiolítico (contra la ansiedad) del ejercicio se logra mejor con estas intensidades moderadas en lugar de intensidades muy altas.
- Duración del Programa
La constancia es la reina. El análisis observó que las intervenciones que duraban más de 12 semanas tenían más probabilidades de lograr una mayor reducción de síntomas que las más cortas.
- Duración de la sesión: Las sesiones solían durar entre 60 y 75 minutos.
- Tipo de Ejercicios
El «Entrenamiento de fuerza tradicional» fue lo más común. Esto incluye:
- Máquinas de pesas.
- Pesos libres (mancuernas, barras).
- Ejercicios con el propio peso corporal. También se observó que el entrenamiento suele organizarse en 1 a 3 series por ejercicio.
- ¿Solo o acompañado?
La supervisión parece ser un factor importante. La mayoría de los ensayos exitosos contaron con entrenamiento supervisado, a veces complementado con programas de ejercicios para hacer en casa. Tener a alguien que guíe tu técnica y te motive puede marcar la diferencia, especialmente al principio.
¿Por qué el enfoque en jóvenes (menores de 26)?
El estudio hace hincapié en que este grupo de edad (adolescencia hasta los 26 años) es una fase de transición crítica hacia la adultez moderna. Es un momento donde la acumulación de carga de enfermedad mental puede tener costos altos para el bienestar a lo largo de toda la vida si no se trata.
A diferencia de los adultos mayores, donde se ha investigado más, la evidencia para jóvenes era escasa. Este estudio confirma que el entrenamiento de fuerza es una intervención efectiva y segura para este grupo demográfico en diversos entornos, desde escuelas hasta clínicas.
Limitaciones: Lo que aún nos falta saber
Como buenos divulgadores científicos, debemos ser honestos sobre lo que el estudio no puede decirnos con certeza. Los autores señalan algunas limitaciones importantes:
- Heterogeneidad: Hubo mucha variación entre los estudios (diferentes tipos de rutinas, participantes, etc.), lo que hace difícil dar una recomendación única y perfecta para todos.
- Cantidad de estudios: Aunque rigurosa, la revisión se basó en un número relativamente pequeño de ensayos (10 estudios en el metaanálisis), lo que impidió hacer análisis estadísticos más profundos sobre las variables exactas de la prescripción del ejercicio.
- Comorbilidades: Algunos estudios incluyeron participantes con otras condiciones médicas, lo que podría influir en los resultados.
Conclusión: Levantar pesas para levantar el ánimo
La conclusión de esta revisión sistemática es clara y alentadora: El entrenamiento de fuerza es una intervención efectiva para reducir los síntomas de depresión y ansiedad en jóvenes.
Ya no se trata solo de estética o de rendimiento deportivo. Incorporar el entrenamiento de fuerza como parte integral del tratamiento de salud mental es un paso respaldado por la ciencia.
Si eres joven y estás luchando con tu salud mental:
- Considera el entrenamiento de fuerza para la ansiedad y depresión como una terapia válida.
- Empieza con cargas moderadas (que te permitan hacer 8-12 repeticiones).
- Busca consistencia: 2 o 3 veces por semana durante al menos 3 meses.
- Si es posible, busca supervisión profesional para empezar con seguridad.
El movimiento es medicina, y parece que la medicina que viene en forma de mancuernas y máquinas tiene un potencial enorme para sanar no solo nuestros músculos, sino también nuestra mente.



