
Entrenamiento concurrente: la clave está en cómo se diseña
Por qué la gestión de la carga define los resultados al combinar fuerza y resistencia
El estudio “Interference of Strength Development by Simultaneously Training for Strength and Endurance”, publicado por Robert C. Hickson en 1980, es uno de los trabajos fundacionales en la fisiología del ejercicio para comprender cómo interactúan el entrenamiento de fuerza y el de resistencia cuando se aplican de manera simultánea. El objetivo principal fue analizar si las adaptaciones asociadas al aumento de la fuerza máxima y de la capacidad aeróbica podían desarrollarse en paralelo sin comprometer su magnitud.
Para ello, se distribuyó a los participantes en tres grupos durante un periodo de 10 semanas: un grupo de fuerza (S), un grupo de resistencia (E) y un grupo de entrenamiento concurrente (S+E). El grupo de fuerza entrenó cinco días por semana con ejercicios orientados al tren inferior, empleando cargas cercanas al 80% del máximo y bajo número de repeticiones. El grupo de resistencia entrenó seis días por semana combinando intervalos en cicloergómetro a intensidades cercanas al VO₂máx con carrera continua progresiva. El grupo concurrente realizó ambos programas completos, generalmente con al menos dos horas de separación entre sesiones, acumulando un volumen elevado de entrenamiento cercano a 80 minutos diarios.
La fuerza máxima fue evaluada mediante una repetición máxima en sentadilla, con mediciones semanales en los grupos que incluían entrenamiento de fuerza. La capacidad aeróbica se midió como consumo máximo de oxígeno (VO₂máx) tanto en bicicleta como en cinta de correr. Además, se analizaron cambios en composición corporal y perímetro del muslo.
Los resultados mostraron adaptaciones claramente diferenciadas. El grupo de fuerza presentó un aumento progresivo y sostenido de la fuerza durante las 10 semanas, alcanzando una mejora promedio de 42 kg (+44%). El grupo de resistencia no mostró incrementos significativos en fuerza máxima. El grupo concurrente exhibió un patrón bifásico: durante las primeras 6–7 semanas, las ganancias de fuerza fueron similares a las del grupo de fuerza, alcanzando un pico aproximado de 30 kg (+34%); posteriormente, la fuerza se estabilizó y disminuyó durante las semanas 9 y 10, finalizando con una ganancia neta de 22 kg (+25%). Esta pérdida final se observó en todos los sujetos del grupo concurrente.
En contraste, el desarrollo de la capacidad aeróbica no se vio comprometido por el entrenamiento concurrente. El VO₂máx aumentó de forma significativa y comparable en los grupos de resistencia y concurrente, con incrementos cercanos al 20–25%, tanto en valores absolutos como relativos. El entrenamiento de fuerza por sí solo no produjo mejoras relevantes en esta variable. Los cambios en composición corporal fueron coherentes con el tipo de estímulo aplicado, observándose aumento del perímetro del muslo en el grupo que entrenó fuerza y concurrente, y reducción del porcentaje de grasa en el grupo que realizó entrenamiento de resistencia y concurrente.

En la discusión, Hickson reconoce explícitamente que el elevado volumen total del programa concurrente podría haber generado fatiga residual, lo que podría explicar el deterioro del desarrollo de la fuerza. Sin embargo, señala que esta explicación no es completamente suficiente, ya que las adaptaciones aeróbicas continuaron desarrollándose con normalidad en el grupo concurrente. A partir de ello, concluye que, bajo condiciones de alta carga, el entrenamiento simultáneo de fuerza y resistencia reduce la capacidad de seguir desarrollando fuerza máxima, sin afectar la magnitud de las mejoras en la capacidad aeróbica.
En conjunto, este estudio muestra que al inicio es posible mejorar tanto la fuerza como la resistencia al mismo tiempo. Sin embargo, cuando ambos tipos de entrenamiento se combinan con mucho volumen e intensidad, las mejoras de fuerza pueden empezar a verse afectadas. Al analizar el estudio de Hickson se sugiere que este efecto no es inevitable, sino que depende de cómo se diseña el programa, poniendo en evidencia la importancia de organizar bien la carga cuando se entrenan fuerza y resistencia de manera conjunta.
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