
Más que un gimnasio abierto. La iniciativa de verano que invita a los adolescentes a realizar ejercicio
Al terminar el año escolar no solo se suspenden las clases, también se interrumpe gran parte del movimiento cotidiano. Desaparecen las clases de educación física, los desplazamientos activos, se detienen o disminuyen los entrenamientos deportivos y aumentan las horas frente a pantallas. Para muchos jóvenes, las vacaciones terminan convirtiéndose en un largo paréntesis de inactividad física.
En ese contexto, este año se anunció el acceso gratuito a gimnasios para adolescentes entre 14 y 18 años durante el periodo estival. Más allá del nombre de la cadena o del formato específico, la señal que transmite la iniciativa es clara y relevante: el movimiento en la adolescencia importa y no debería quedar en pausa solo porque no hay clases.
Desde una mirada profesional, este tipo de acciones abre una oportunidad concreta. Para muchos adolescentes, será la primera vez que entrenen en un espacio formal, con horarios definidos, equipamiento adecuado y un entorno pensado para la actividad física. Ese primer contacto puede ser determinante. No porque todos deban adoptar el gimnasio como espacio permanente, sino porque permite derribar barreras frecuentes: el miedo a no saber qué hacer, la inseguridad de sentirse observados o la idea de que el ejercicio es solo para quienes ya son “deportistas”.
Cuando la experiencia inicial con el movimiento es positiva, las posibilidades cambian. Un adolescente que se siente bienvenido, que entiende que puede aprender a su ritmo y que el ejercicio no es castigo ni obligación, tiene más probabilidades de integrar la actividad física como parte de su vida cotidiana, por decisión propia y no por imposición externa.
Este fenómeno no es exclusivo de un país. Iniciativas similares se han implementado en distintos lugares, de América Latina como en Chile, México, Brasil, Costa Rica, Panamá o Colombia. A su vez en Norteamérica, existen cadenas de gimnasios en Estados Unidos y Canadá que abren sus puertas a estudiantes adolescentes durante el verano de manera gratuita desde hace años. Esto revela algo importante: el sedentarismo juvenil es un desafío compartido a nivel global, y las vacaciones son un periodo especialmente crítico.
Por supuesto que iniciativas como estas en verano no resuelve el problema de fondo, ya que promoción de la actividad física debe sostenerse durante todo el año, desde la escuela, los barrios y los espacios públicos. Sin embargo, estas iniciativas cumplen un rol clave, el cual hace referencia de que moverse importa siempre, incluso en vacaciones.



