
¿Qué es realmente el entrenamiento híbrido?
Una etiqueta popular, múltiples significados y una confusión que la ciencia aún no resuelve
En los últimos años, el término entrenamiento híbrido ha ganado una enorme popularidad en el mundo del fitness y el rendimiento deportivo. Hoy suele asociarse de forma casi automática a la capacidad de ser fuerte y resistente al mismo tiempo, e incluso a formatos competitivos de alto perfil como HYROX. Sin embargo, cuando se revisa con atención la literatura científica, queda claro que este concepto está lejos de tener una definición única y consensuada. Más aún, su significado ha variado considerablemente según la época, el contexto y el objetivo de los estudios que lo utilizan.
Un primer ejemplo de esta ambigüedad se encuentra en investigaciones de la década de 1990, donde el término hybrid training se empleaba para describir intervenciones muy distintas a lo que hoy se entiende en el ámbito deportivo. En ese período, el concepto hacía referencia a la combinación simultánea de ejercicio aeróbico voluntario del tren superior con estimulación eléctrica funcional del tren inferior, principalmente en personas con lesión medular. El objetivo no era mejorar el rendimiento competitivo ni desarrollar fuerza máxima, sino aumentar el consumo de oxígeno, optimizar la respuesta cardiovascular y reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular en una población clínica.
Este uso histórico deja en evidencia un punto clave: el entrenamiento híbrido no siempre ha sido utilizado como un concepto orientado al deporte ni al rendimiento. Era, más bien, una estrategia fisiológica y terapéutica destinada a activar una mayor masa muscular mediante distintos mecanismos de control. Aunque desde un punto de vista técnico el estímulo podía considerarse “mixto”, su lógica, sus objetivos y sus aplicaciones están muy alejados del entrenamiento híbrido moderno que hoy se promueve en redes sociales y eventos competitivos.
Décadas más tarde, el término reaparece en la literatura científica con un significado diferente, pero igualmente revelador. En estudios más recientes, como el publicado en 2019 por Suzuki, el entrenamiento híbrido se define como la combinación, dentro de una misma sesión, de ejercicio aeróbico continuo con ejercicio intervalado de alta intensidad (HIIT). En este contexto, lo híbrido no está dado por el mecanismo de activación muscular, sino por la integración de dos modelos de resistencia con demandas metabólicas distintas.
Este segundo enfoque se acerca algo más a lo que entrenadores y personas que entrenan suelen imaginar al escuchar el concepto de entrenamiento híbrido. Sin embargo, sigue sin coincidir plenamente con la interpretación popular, que suele incluir también el desarrollo sistemático de la fuerza con cargas externas y la búsqueda de un rendimiento multidimensional. Una vez más, la misma etiqueta describe fenómenos distintos.
A día de hoy, la evidencia sugiere que el entrenamiento híbrido no es un método único, sino un término paraguas que agrupa múltiples formas de combinar estímulos, desde intervenciones clínicas, pasando por modelos fisiológicos, hasta propuestas deportivas contemporáneas.
Por ello, más que preguntarnos si el entrenamiento híbrido “funciona” o no, la pregunta correcta debería ser: ¿de qué tipo de entrenamiento híbrido estamos hablando, para quién y con qué objetivo? Solo desde definiciones claras y contextualizadas será posible avanzar hacia una discusión realmente rigurosa y basada en la evidencia.
Lanzamiento: 18/02/2026




