
Recomendaciones de Ejercicio en Mujeres con Cáncer de Mama: Una Guía Basada en Evidencia para Profesionales
El cáncer de mama (CM) es la neoplasia maligna más común en mujeres a nivel global. A pesar del progreso en el tratamiento, las secuelas como la fatiga oncológica, el dolor y el distress psicológico impactan negativamente la calidad de vida de las pacientes. Históricamente, el reposo era la recomendación estándar; sin embargo, la literatura científica de alta calidad ha establecido el ejercicio físico como una terapia adyuvante segura y altamente efectiva para mujeres sobrevivientes de cáncer de mama (WSBC, por sus siglas en inglés).
El consenso del American College of Sports Medicine (ACSM) en 2019 ratifica que el ejercicio es fundamental a lo largo de todo el continuo de la atención oncológica, desde el diagnóstico hasta la supervivencia a largo plazo. Este artículo sintetiza la evidencia más relevante para que los profesionales de la salud y el fitness puedan prescribir programas de ejercicio informados y seguros.
1. Seguridad del Ejercicio: El Miedo al Linfedema
La preocupación por el Linfedema ha sido una de las principales barreras históricas para la prescripción de ejercicio, especialmente el entrenamiento de fuerza.
Ejercicio y Linfedema: Evidencia Clara
La evidencia de ensayos controlados aleatorizados (ECA) de alta calidad es concluyente en desmentir el riesgo de este tipo de ejercicio:
El entrenamiento de fuerza es seguro: El entrenamiento de fuerza progresivo y el levantamiento de pesas supervisado no aumentan el riesgo de desarrollar linfedema en pacientes en riesgo, ni exacerban el linfedema estable existente en WSBC. El ECA pivotal de Schmitz y sus colaboradores en 2009 demostró que el levantamiento de pesas progresivo en mujeres con linfedema estable no tuvo un efecto significativo en el aumento de la hinchazón del brazo (razón de incidencia acumulada, 1.00; 95% IC, 0.88 a 1.13) [4].
Beneficios en los síntomas: Además, el mismo estudio de Schmitz et al. (2009) observó una menor incidencia de exacerbaciones de linfedema (14% vs. 29% en el grupo control) y una reducción en la gravedad de los síntomas [4].
Uso de prendas de compresión: La revisión sistemática de Wanchai y Armer (2019) destaca que el consenso se inclina hacia la seguridad del ejercicio supervisado, aunque señala que no hay datos suficientes para recomendar o refutar el uso rutinario de prendas de compresión durante el ejercicio de fuerza, por lo que la decisión puede quedar a la preferencia de la paciente [5].
2. Beneficios Clínicos del Ejercicio con Evidencia Sólida
El consenso del ACSM (2019) y la revisión sistemática de Schutz et al. (2021) han clasificado los siguientes beneficios con evidencia sólida (Nivel I), demostrando que el ejercicio ofrece efectos terapéuticos significativos en múltiples dominios [2, 1]:
| Resultado de Salud | Tipo de Ejercicio con Evidencia Fuerte | Evidencia Clave |
| Fatiga Oncológica | Aeróbico o Combinado (Aeróbico + Fuerza) | Se reduce significativamente. La intensidad moderada a vigorosa es la más efectiva [1, 2]. |
| Calidad de Vida (CdV) | Combinado (Aeróbico + Fuerza) | Mejora consistente en la CdV general y en la función física. La combinación ofrece beneficios más potentes que el entrenamiento de forma individual [1]. |
| Función Física | Aeróbico, Fuerza o Combinado | Mejora significativa de la función física. El ejercicio de fuerza aumenta la fuerza muscular en extremidades superiores e inferiores [1]. |
| Ansiedad y Depresión | Aeróbico o Combinado | Reducción significativa de los síntomas de ansiedad y depresión [2]. |
| Salud Ósea | Fuerza + Impacto (moderado a vigoroso) | Mantenimiento o leve mejora de la densidad mineral ósea (DMO). Esto es especialmente relevante en WSBC que reciben inhibidores de la aromatasa (IA), tratamiento asociado a la pérdida ósea acelerada [1]. |
| Sueño | Aeróbico | El entrenamiento aeróbico de intensidad moderada, particularmente la caminata, se recomienda para mejorar la calidad general del sueño [1, 2]. |
| Composición Corporal | Combinado (Fuerza + Aeróbico) | Aumento de la masa magra y disminución del porcentaje de grasa y del índice de masa corporal (IMC) [1]. |
3. Prescripción de Ejercicio (FITT): Consenso Profesional
Las directrices actualizadas del American College of Sports Medicine (ACSM), publicadas en 2019 por Campbell et al., recomiendan dosis específicas de ejercicio (FITT: Frecuencia, Intensidad, Tiempo y Tipo) para WSBC, basadas en evidencia de Nivel I (fuerte) [2].
A. Entrenamiento Aeróbico
| Componente FITT | Recomendación (Evidencia Fuerte) [2] |
| Frecuencia (F) | 3 veces por semana. |
| Intensidad (I) | Moderada (60–80% de la frecuencia cardíaca máxima o RPE 13–15 en escala de Borg). |
| Tiempo (T) | 30 minutos por sesión (se pueden acumular en bloques más cortos, como 5–10 minutos). |
| Tipo (T) | Caminar a paso ligero, andar en bicicleta, nadar, u otras modalidades aeróbicas. |
B. Entrenamiento de Fuerza
| Componente FITT | Recomendación (Evidencia Fuerte) [2] |
| Frecuencia (F) | 2 veces por semana. |
| Intensidad (I) | Moderada a vigorosa (60–80% de 1 Repetición Máxima [1RM]). |
| Series/Repeticiones (T) | 2 a 3 series de 8–15 repeticiones. |
| Tipo (T) | Ejercicios que involucren los principales grupos musculares (ejercicios con máquinas, pesas libres o bandas de resistencia). |
C. Entrenamiento Combinado
La revisión sistemática de Schutz et al. (2021), así como el consenso del ACSM (2019), reafirman que la combinación de entrenamiento aeróbico y de fuerza (realizado 2 a 3 veces por semana por al menos 12 semanas) es la modalidad más potente para la mejora de la calidad de vida y la función física en WSBC [1, 2].
4. Consideraciones Especiales y Precauciones para el Profesional
Dada la complejidad oncológica de esta población, la supervisión y la individualización del programa son críticas. La Clinical Oncology Society of Australia (COSA) en 2018 y el ACSM (2019) enfatizan la necesidad de un enfoque personalizado [3, 2].
1. Individualización y Adaptación
Principio «Empezar Lento, Progresar Despacio»: El ACSM (2019) recomienda este principio para el ejercicio de fuerza, incluso en WSBC, sugiriendo comenzar con resistencia ligera y aumentar gradualmente (progresión lenta) [2].
Evaluación y Triage (Triaje): Las directrices de Campbell et al. (ACSM, 2019) sugieren que los profesionales evalúen la actividad física como un «signo vital» y deriven a los pacientes a un profesional del ejercicio con experiencia en cáncer si [2]:
Presentan comorbilidades (p. ej., problemas musculoesqueléticos, neuropatía periférica).
Tienen metástasis óseas (requiriendo precaución especial con ejercicios de alto impacto o cargas elevadas en el sitio de la lesión, con consulta médica obligatoria).
Experimentan fatiga extrema o condiciones físicas cambiantes.
Durante el tratamiento activo: Los regímenes de ejercicio deben adaptarse diariamente según la presentación individual y la tolerancia a los efectos secundarios del tratamiento (p. ej., la fatiga), tal como lo destaca el consenso del ACSM (2019) [2].
2. Formación y Derivación Interdisciplinaria
Rol del profesional de la salud/fitness: El consenso del ACSM (2019) y el COSA (2018) señalan que los fisioterapeutas, kinesiólogos y fisiólogos del ejercicio clínico acreditados (con formación en oncología) son los profesionales más adecuados para la prescripción y la supervisión inicial/clínica debido a su capacidad para realizar evaluaciones detalladas y triaje de riesgos [2, 3]. No obstante, se reconoce la importancia de los entrenadores personales e instructores de fitness cualificados en los programas comunitarios y de mantenimiento del ejercicio a largo plazo. La clave reside en la colaboración interdisciplinaria y en que los entrenadores reciban formación especializada en cáncer para trabajar con seguridad en el entorno comunitario, apoyando la transición desde el ámbito clínico [2, 3].
Coordinación de la atención: Es esencial que haya una comunicación clara entre el equipo oncológico y el profesional del ejercicio para asegurar un programa seguro y que aborde las toxicidades específicas del tratamiento de la paciente [2].
Impacto Óseo (IA): Para las WSBC que reciben inhibidores de la aromatasa (IA), la revisión de Schutz et al. (2021) y el ACSM (2019) resaltan que el entrenamiento de fuerza combinado con ejercicios de impacto (saltos con chalecos de peso) puede ser particularmente beneficioso para aumentar la densidad mineral ósea y la masa magra [1, 2].
Conclusión
La prescripción de ejercicio en mujeres con cáncer de mama no es solo un componente de un estilo de vida saludable, sino una herramienta terapéutica esencial respaldada por evidencia sólida de Nivel I. Los entrenadores y profesionales de la salud tienen el mandato de integrar el ejercicio de fuerza y aeróbico, especialmente en su modalidad combinada y supervisada, como parte integral del plan de atención oncológica, para mejorar la fuerza, reducir la fatiga y optimizar la calidad de vida de las WSBC. La seguridad es alta, y las precauciones se centran en la individualización y la colaboración interdisciplinaria.
Referencias
Schutz, S., Aidar, F. J., Souza, R. L. M., dos Santos, J. L., Voltarelli, F. A., Vieira Junior, R. C., Soares, N. M. M., & Marçal, A. C. (2021). Different Methods of Physical Training Applied to Women Breast Cancer Survivors: A Systematic Review. Frontiers in Physiology, 12, 639406.
Campbell, K. L., Winters-Stone, K. M., Wiskemann, J., May, A. M., Schwartz, A. L., Courneya, K. S., et al. (2019). Exercise guidelines for cancer survivors: consensus statement from international multidisciplinar roundtable. Medicine and Science in Sports and Exercise, 51(11), 2375-2390.
Clinical Oncology Society of Australia (COSA). (2018). COSA Position Statement on Exercise in Cancer Care.
Schmitz, K. H., Ahmed, R. L., Troxel, A., Cheville, A., Smith, R., Lewis-Grant, L., et al. (2009). Weight Lifting in Women with Breast-Cancer-Related Lymphedema. The New England Journal of Medicine, 361(7), 664-673.
Wanchai, A., & Armer, J. M. (2019). Effects of weight-lifting or resistance exercise on breast cancer-related lymphedema: A systematic review. International Journal of Nursing Sciences, 6(2), 92-98.



