
Aptitud física y adherencia: dos desafíos para los bomberos
La evidencia confirma los beneficios del entrenamiento, pero también muestra la dificultad de sostenerlo en el tiempo.
Cuando hablamos de ejercicio físico, solemos concentrarnos en los resultados visibles: más fuerza, mejor resistencia, menor fatiga o una mejor condición física. Sin embargo, existe una variable que recibe mucha menos atención y que, paradójicamente, puede determinar el éxito o fracaso de cualquier programa de entrenamiento: la adherencia.
Un estudio publicado en la revista Sports analizó los efectos de un programa grupal de entrenamiento en bomberos profesionales durante seis meses. Los participantes entrenaron dos veces por semana y, entre quienes completaron la intervención, los resultados fueron positivos. Se observaron mejoras significativas en la capacidad aeróbica, la resistencia muscular, la flexibilidad y el rendimiento anaeróbico.
A primera vista, la conclusión parece sencilla: el programa funcionó.
Sin embargo, al revisar los datos con mayor atención aparece un resultado igual de interesante. De los 34 participantes que iniciaron el estudio, solo 22 completaron todas las etapas. En otras palabras, un 35% abandonó antes de finalizar el programa.
Los autores no investigaron las razones de esta deserción, por lo que sería incorrecto atribuirla a factores específicos. Aun así, este hallazgo abre una conversación que trasciende a los bomberos y alcanza a cualquier persona involucrada en la promoción de la actividad física, el fitness o el entrenamiento deportivo.
En ciencias del ejercicio existe abundante evidencia sobre cómo mejorar la fuerza, la resistencia o la composición corporal. Sabemos bastante sobre qué funciona. Lo que sigue siendo un desafío es lograr que las personas permanezcan el tiempo suficiente en los programas para experimentar esos beneficios.
La investigación actual muestra que la adherencia es un fenómeno complejo. No depende únicamente de la motivación individual ni de la calidad técnica de una planificación. Factores como el tiempo disponible, las exigencias laborales, las responsabilidades familiares, la fatiga acumulada, el apoyo social y la compatibilidad del programa con la realidad de cada persona influyen en la continuidad de la práctica.
Por eso, quizás una de las preguntas más importantes para entrenadores, organizaciones y profesionales de la actividad física no sea únicamente “¿qué tan efectivo es este programa?”, sino también “¿qué tan sostenible es para quienes lo realizan?”.
En High Fitness creemos que esta reflexión es especialmente relevante. Diseñar programas basados en evidencia sigue siendo fundamental, pero también lo es comprender que los resultados solo aparecen cuando las personas pueden sostener su participación en el tiempo.
Después de todo, ninguna mejora en la condición física ocurre si el proceso se abandona antes de que las adaptaciones tengan oportunidad de desarrollarse.
La fuerza, la resistencia y la salud son resultados importantes. Pero quizás deberíamos empezar a considerar que la adherencia también lo es.
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