
Hidratación en eventos de alta intensidad: ¿Es posible beber demasiada agua?
En el mundo del fitness de alta intensidad y los eventos que combinan entrenamiento de fuerza con carrera, como HYROX, la hidratación suele verse bajo una única lente: «cuanto más, mejor». Sin embargo, la evidencia científica nos invita a ser más cautelosos. Un documento de consenso internacional, publicado en el British Journal of Sports Medicine, analiza a fondo la Hiponatremia Asociada al Ejercicio (EAH), una condición que, aunque común en maratones, tiene lecciones valiosas para quienes compiten en formatos de fitness funcional.
¿Qué es la Hiponatremia (EAH)?
La EAH se define como una concentración de sodio en sangre por debajo de los niveles normales (generalmente <135 mmol/L) durante o hasta 24 horas después de la actividad física.
A diferencia de lo que se cree popularmente, la causa principal no suele ser la pérdida de sodio por el sudor, sino una dilución excesiva de ese sodio debido a la ingesta de líquidos (agua o bebidas deportivas hipotónicas) por encima de la capacidad del cuerpo para eliminarlos.
¿Por qué es relevante para un atleta de HYROX?
Aunque el estudio original se centra en eventos de larga duración (más de 4 horas), los mecanismos fisiológicos son aplicables a cualquier esfuerzo sostenido de alta intensidad. En HYROX, donde los tiempos de finalización suelen oscilar entre los 60 y 120 minutos (o más en categorías dobles o principiantes), existen factores de riesgo que coinciden con los hallazgos del consenso:
Disponibilidad de líquidos: La presencia de estaciones de hidratación constantes puede inducir a beber de forma preventiva, incluso sin tener sed.
Estrés metabólico: Durante el ejercicio intenso, el cuerpo libera una hormona llamada vasopresina (AVP), que reduce la producción de orina. Si a esto le sumamos una ingesta excesiva de agua, el riesgo de dilución sanguínea aumenta.
Percepción del esfuerzo: Es común confundir la fatiga metabólica (donde el lactato es un marcador, pero no la causa de la fatiga) con una deshidratación severa, lo que lleva al atleta a beber más de lo necesario.
La señal biológica: Beber según la sed
Una de las conclusiones más importantes del consenso es que el mecanismo innato de la sed es la guía más segura para prevenir tanto la deshidratación como la hiponatremia. Beber siguiendo un horario rígido («X ml cada 15 minutos») sin considerar la señal de sed puede llevar a un balance hídrico positivo (ganar peso durante la prueba), lo cual es un indicador directo de riesgo de hiponatremia.
Los síntomas de una hiponatremia leve pueden confundirse con el agotamiento normal: mareos, náuseas o sensación de hinchazón. Sin embargo, en casos graves, la inflamación cerebral (edema) puede ser crítica.
Recomendaciones prácticas
Escucha a tu cuerpo: Utiliza la sed como indicador principal para beber durante la competición y los entrenamientos.
No sobrehidrates antes de empezar: La «pre-hidratación» agresiva puede alterar el balance electrolítico antes de que suene el primer disparo.
El peso como control: En tus simulacros de HYROX, puedes pesarte antes y después. Si pesas más al terminar que al empezar, es una señal clara de que estás bebiendo en exceso.
Limitaciones del análisis
Es fundamental reconocer las limitaciones de aplicar este consenso al contexto específico de HYROX:
Contexto deportivo: La mayoría de los datos provienen de maratones, triatlones y marchas militares. HYROX tiene una demanda de entrenamiento de fuerza y potencia mucho más alta, lo que podría influir en la dinámica de fluidos de manera distinta.
Duración: Muchos atletas completan HYROX en menos de 90 minutos, un tiempo menor al umbral de mayor riesgo descrito en el estudio (más de 4 horas).
Ambiente: El estudio considera climas diversos. Las competiciones de HYROX son bajo techo, donde la humedad y la temperatura controlada pueden variar la tasa de sudoración de forma distinta a una prueba de campo abierto.
Hew-Butler, T., Rosner, M. H., Fowkes-Godek, S., Dugas, J. P., Hoffman, M. D., Lewis, D. P., … & Verbalis, J. G. (2015). Statement of the 3rd International Exercise-Associated Hyponatremia Consensus Development Conference, Carlsbad, California, 2015. British Journal of Sports Medicine, 49(22), 1432-1446. doi:10.1136/bjsports-2015-095004
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