
¿Por qué «explotamos» en competición? El Hazard Score y la ciencia de la autorregulación
Cualquiera que haya competido en un evento de alta intensidad, como una carrera de HYROX, conoce ese momento crítico: estás a mitad de los Sandbag Lunges o en el kilómetro 5 de carrera y una voz interna te pregunta: “¿Puedo mantener este ritmo o voy a colapsar antes de los Wall Balls?”
Aunque solemos atribuir el ritmo de carrera simplemente a la «fuerza de voluntad» o a la «resistencia», la ciencia sugiere que existe un mecanismo biológico mucho más sofisticado detrás. Un estudio clásico de de Koning y colaboradores analizó cómo el cerebro humano calcula, de forma anticipatoria, cuándo acelerar y cuándo frenar para proteger nuestra integridad física.
El cerebro como «Gobernador Central»
El estudio parte de una premisa fundamental: el rendimiento en el ejercicio de alta intensidad no depende solo de lo que tus músculos pueden hacer, sino de cómo tu sistema nervioso regula la entrega de energía. Esta regulación anticipatoria busca evitar perturbaciones homeostáticas severas (como un aumento excesivo de la temperatura corporal o cambios críticos en el pH muscular).
Para explicar esto, los investigadores introdujeron un concepto fascinante: el Hazard Score (Puntuación de Riesgo).
La fórmula del Hazard Score
El Hazard Score es el producto de dos variables que monitorizamos constantemente durante un evento:
RPE (Rating of Perceived Exertion): Tu percepción subjetiva del esfuerzo (qué tan duro sientes que estás trabajando en una escala del 1 al 10).
Fracción de la distancia restante: Cuánto te queda para llegar a la meta.
Hazard Score = RPE × (Distancia restante / Distancia total)
Según los hallazgos del estudio, este índice parece dictar nuestro comportamiento en carrera:
Si el Hazard Score es bajo (< 1.5): El atleta tiende a aumentar su velocidad (el famoso «sprint final» o endspurt).
Si el Hazard Score es alto (> 3): Es muy probable que el atleta reduzca su ritmo de forma consciente o inconsciente para evitar el colapso.
Entre 1 y 3: Es la zona de mantenimiento, donde el ritmo suele permanecer estable.
¿Qué significa esto para un atleta de HYROX?
Aunque el estudio se realizó en ciclistas y corredores en laboratorio, su lógica es altamente aplicable a disciplinas que combinan carrera y entrenamiento de fuerza de alta intensidad.
La gestión del RPE en las estaciones de fuerza: En HYROX, ejercicios como el Sled Push o los Burpee Broad Jumps disparan el RPE de forma abrupta. Si tu percepción del esfuerzo sube demasiado pronto en la carrera, tu Hazard Score se disparará porque aún queda mucha distancia por recorrer. Esto explica por qué un inicio demasiado agresivo en el trineo puede «arruinar» los kilómetros de carrera restantes: tu cerebro detecta un riesgo elevado y te obliga a frenar para sobrevivir.
El lactato como señal, no como culpable: Es importante recordar que el lactato no es la causa directa de la fatiga o del «quemazón» muscular. Es un metabolito que sirve como fuente de energía y como una señal química que el cerebro utiliza, junto con otros indicadores, para ajustar el RPE. Un RPE elevado refleja una gran demanda metabólica global, no solo la acumulación de una sustancia.
La importancia de la experiencia (Habituación): El estudio menciona que los atletas «habituados» a la tarea son mejores regulando su esfuerzo. Entrenar específicamente las transiciones y conocer tu RPE real en cada estación de HYROX permite que tu Hazard Score sea más preciso, evitando que el cerebro «entre en pánico» y reduzca el ritmo innecesariamente.
Limitaciones del estudio
Es fundamental leer estos hallazgos con prudencia:
Entorno controlado: El estudio se basó en simulaciones de laboratorio. En una competición real, factores externos como el público, la presencia de competidores directos o las condiciones ambientales pueden alterar la percepción del esfuerzo.
Naturaleza de la tarea: Las pruebas analizadas fueron principalmente de ciclismo y carrera (ejercicios cíclicos). El componente de entrenamiento de fuerza de alta intensidad (ejercicios acíclicos) de HYROX añade variables de fatiga neuromuscular local que podrían influir en el RPE de forma distinta a la carrera pura.
Variabilidad individual: El umbral de «riesgo» (ese 1.5 o 3 en el Hazard Score) puede variar entre individuos dependiendo de su nivel de entrenamiento y tolerancia psicológica.
Conclusión
Pacear una competición no es solo una cuestión de seguir un plan de tiempos; es un diálogo constante entre tus sensaciones y la distancia que falta por cubrir. Si aprendes a monitorizar tu RPE y entiendes que tu cerebro siempre intentará protegerte, podrás jugar con ese «margen de riesgo» para optimizar tu rendimiento sin llegar al colapso antes de la última estación de Wall Balls.
de Koning, J. J., Foster, C., Bakkum, A., Kloppenburg, S., Thiel, C., Joseph, T., Cohen, J., & Porcari, J. P. (2011). Regulation of pacing strategy during athletic competition. PLoS ONE, 6(1), e15863.
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