
Más allá de la estética: lo que revela un estudio con más de 1000 adultos sobre la intensidad del entrenamiento y la motivación intrínseca.
Introducción
Quienes se toman en serio el entrenamiento —ya sea planificando sus propias sesiones o guiando a otros como entrenadores personales— saben que la constancia es el factor más difícil de asegurar. A menudo asumimos que para lograr que alguien se mantenga activo basta con diseñar la rutina «óptima» o insistir en los beneficios a largo plazo para la salud o la composición corporal. Sin embargo, la psicología del ejercicio sugiere que el motor de la adherencia es mucho más complejo.
¿Por qué algunas personas logran sostener entrenamientos de alta intensidad a lo largo de los años mientras que otras abandonan al poco tiempo? Un estudio reciente publicado en BMC Public Health abordó esta pregunta analizando cómo se relacionan la intensidad de la actividad física habitual con los motivos personales para entrenar y la calidad de la motivación. Los hallazgos ofrecen una perspectiva valiosa para reestructurar la forma en que planteamos los objetivos en el gimnasio y en los centros de entrenamiento.
¿Qué estudió la investigación y cómo se llevó a cabo?
El estudio, liderado por Vanessa M. Martinez Kercher y colaboradores (2024), analizó las respuestas de 1,169 adultos con una edad promedio de 46.8 años. Los participantes provenían de diversos entornos, incluyendo un centro de bienestar afiliado a un hospital, promociones en redes sociales y un registro de voluntarios de investigación.
Para recolectar los datos, se utilizaron tres herramientas de evaluación validadas científicamente:
- IPAQ (Cuestionario Internacional de Actividad Física): Para medir la frecuencia, duración e intensidad (caminata, moderada, vigorosa) de la actividad física semanal, además del tiempo que pasan sentados.
- REX-2 (Escala de Motivos para el Ejercicio): Que evalúa la importancia de 9 factores como el estado físico, la competencia, la soledad/desconexión, el aspecto social, la apariencia, el control de peso, la salud preventiva y el disfrute/mejora del estado de ánimo.
- BREQ-3 (Cuestionario de Regulación de la Conducta en el Ejercicio): Basado en la Teoría de la Autodeterminación, mide si la motivación es autónoma (nace del propio disfrute o de la identificación con los valores del ejercicio) o controlada (impulsada por la culpa, la presión social o recompensas externas).
Mediante un análisis estadístico de conglomerados (cluster analysis), los investigadores clasificaron a los participantes en cinco perfiles de actividad física: Baja Actividad, Alta Intensidad, Intensidad Moderada, Caminadores (quienes acumulaban el mayor volumen total de minutos de movimiento por semana caminando) y Sedentarios (con alto tiempo diario sentados).
¿Qué encontraron?
El análisis de los datos arrojó resultados que desafían varias de las estrategias de marketing y motivación tradicionales en el fitness:
- Los motivos estéticos y de salud no diferencian a los activos de los sedentarios: Sorprendentemente, no se encontraron diferencias significativas entre los cinco perfiles en lo que respecta a buscar el control de peso, la apariencia o la salud preventiva. Estos objetivos parecen ser metas comunes compartidas culturalmente por casi todos, pero los datos indican que no son el factor diferenciador que impulsa a una persona a entrenar a intensidades más altas o con mayor constancia.
- La alta intensidad se asocia con motivos intrínsecos e inmediatos: Los perfiles de Alta Intensidad e Intensidad Moderada mostraron puntuaciones significativamente más altas en motivos como la mejora del estado de ánimo, la aptitud física, la competencia y el disfrute en comparación con los grupos más sedentarios. Esto se alinea con la Teoría Hedónica: las personas tienden a repetir comportamientos que les brindan satisfacción o bienestar emocional inmediato, más que beneficios abstractos a largo plazo.
- La paradoja de «soledad y conexión social»: Los atletas de alta intensidad valoraron altamente tanto el aspecto social del entrenamiento como el espacio de «soledad» (entendido como desconexión mental y foco personal). Esto sugiere que en actividades como el entrenamiento de fuerza o los formatos de alta intensidad en grupo, coexiste el valor de pertenecer a una comunidad con el espacio individualizado de superación personal
- Mayor calidad motivacional: El grupo de Alta Intensidad presentó el Índice de Autonomía Relativa (RAI) más elevado. Esto sugiere que quienes entrenan a intensidades vigorosas suelen hacerlo bajo una regulación más autónoma e intrínseca; es decir, perciben el entrenamiento como parte de su identidad y como una actividad inherentemente gratificante.
¿Qué significa esto para vos? (Aplicación práctica)
Si sos entrenador personal o preparador físico:
- Rediseñá la entrevista inicial: En lugar de indagar únicamente sobre objetivos estéticos o de salud general («bajar de peso», «mejorar analíticas»), explorá qué actividades le resultan genuinamente atractivas a tu cliente. Preguntale: ¿Qué te hace sentir bien inmediatamente después de entrenar? ¿Buscás un espacio para socializar o para desconectar del trabajo?
- Focalizá en la experiencia de la sesión: Durante los entrenamientos de fuerza o circuitos de alta intensidad, enfatizá el progreso en el rendimiento (competencia), el desafío superado y la desconexión del estrés diario. Intenta que el cliente experimente la sesión como un logro propio e inmediato, no como un «pago tributario» para verse mejor el próximo mes.
- Aprovechá la dualidad grupal-individual: Si liderás clases grupales o sesiones semi-personalizadas, propón dinámicas donde se fomente el apoyo comunitario (aspecto social) pero respetando los ritmos y desafíos individuales de carga y esfuerzo (soledad y autonomía).
Si entrenás por tu cuenta:
- Reevaluá tu «por qué»: Si te cuesta mantener la constancia en el entrenamiento de alta intensidad, analiza si lo estás haciendo únicamente por presiones externas o metas lejanas (como el peso corporal). Intentá conectar con beneficios inmediatos: la claridad mental tras una sesión intensa, el disfrute de dominar un movimiento complejo en el entrenamiento de fuerza o el componente lúdico de superar tus propias marcas.
- Buscá el entorno adecuado: Si valorás el aspecto social pero también necesitás tu propio espacio mental, entornos de entrenamiento de fuerza semi-personalizados o clases grupales enfocadas en el rendimiento individualizado podrían ser opciones viables para mejorar tu adherencia.
Limitaciones del estudio
Es fundamental interpretar estos hallazgos con la cautela científica adecuada:
- Diseño transversal: Al tratarse de un estudio de corte observacional y transversal, los datos solo muestran asociaciones. No es posible afirmar con certeza si el entrenamiento de alta intensidad causa el desarrollo de una motivación intrínseca, o si las personas con una motivación intrínseca previa son las que deciden inclinarse por la alta intensidad.
- Medición por autoinforme: La actividad física se evaluó mediante un cuestionario subjetivo (IPAQ). Los participantes podrían haber sobreestimado o subestimado su nivel de actividad real en comparación con una medición objetiva (como acelerómetros).
- Muestra de conveniencia: Gran parte de los sujetos fueron reclutados de un centro de bienestar o registros de voluntarios. Esto significa que, aunque representen un rango amplio de edades, podrían estar más predispuestos o interesados en la salud que la población general totalmente inactiva.
Conclusión
La adherencia al ejercicio físico, especialmente en intensidades moderadas a vigorosas, parece estar estrechamente ligada a la calidad de la motivación y a la búsqueda de satisfacciones inmediatas . Centrar el discurso del fitness únicamente en el control de peso y la prevención de enfermedades futuras podría resultar insuficiente para sostener el esfuerzo a largo plazo. Tanto entrenadores como atletas podrían beneficiarse al priorizar el disfrute, la superación personal y la desconexión mental como los verdaderos pilares del entrenamiento diario.
Martinez Kercher, V. M., Burton, D., Kercher, K. A., Heeter, K. N., Brunnemer, J., Watkins, J. M., Pickett, A. C., & Pickering, M. A. (2024). A profile approach to physical activity levels: what’s intensity got to do with reasons and motives for exercise? BMC Public Health, 24, 2990.
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