
¿Por qué la comunidad nos mantiene entrenando? Lo que la ciencia revela sobre la motivación en grupo.
Introducción
Mantener la constancia en el entrenamiento de fuerza y acondicionamiento es uno de los mayores desafíos en el ámbito de la salud física. Quienes entrenan con regularidad y los entrenadores personales saben bien que la disciplina individual a menudo flaquea. De hecho, los datos históricos de deserción en centros deportivos suelen rondar el 50% a los seis meses de iniciar una actividad.
Sin embargo, ciertas disciplinas de acondicionamiento físico grupal y alta intensidad muestran tasas de retención y un nivel de compromiso comunitarios notablemente altos. ¿Se debe únicamente a la intensidad del ejercicio o hay factores invisibles en juego? Un estudio publicado en la revista científica Frontiers in Sports and Active Living sugiere que la clave podría estar en el «capital social» —es decir, el valor colectivo de nuestras relaciones— y en cómo este interactúa con nuestros mecanismos internos de motivación.
¿Qué estudió la investigación y cómo se llevó a cabo?
Un equipo de investigadores en Grecia se propuso analizar cómo las diferentes dimensiones del capital social influyen en la motivación y en la intención de seguir entrenando a largo plazo. Para ello, utilizaron como marco de referencia la Teoría de la Autodeterminación, un modelo psicológico que clasifica la motivación en tres grandes espectros:
- Motivación intrínseca: realizar una actividad por el puro placer, diversión y satisfacción de la misma.
- Motivación extrínseca: entrenar para obtener recompensas externas, reconocimiento social, evitar la culpa o alcanzar metas secundarias (como la estética o la salud, que pueden ser internalizadas en distintos niveles).
- Amotivación: la ausencia total de intención o motivación para actuar.
El estudio evaluó a 590 participantes adultos (41.9% hombres, 58% mujeres, con una edad promedio de 26.9 años) que practicaban programas de entrenamiento grupal de alta intensidad y acondicionamiento extremo en Grecia. A través de cuestionarios validados, se midieron tres componentes clave de su capital social dentro de sus centros de entrenamiento:
- Red (Network): las relaciones sociales y la interacción entre los miembros.
- Confianza (Trust): el desarrollo de relaciones interpersonales estrechas donde los miembros se conocen y confían mutuamente.
- Reciprocity (Reciprocidad): la disposición a ayudarse mutuamente para alcanzar objetivos comunes y compartir normas de apoyo.
¿Qué encontraron los investigadores?
Los análisis de correlación y mediación arrojaron resultados que invitan a replantear cómo estructuramos los espacios de entrenamiento:
- La simple presencia de una «red social» no es suficiente: Los datos indicaron que la dimensión de red (el mero hecho de estar en un grupo o conocer gente en el box) no influye de manera directa y significativa en la intención de seguir entrenando. Su impacto ocurre únicamente de forma indirecta, siempre y cuando logre activar y mejorar la motivación de la persona.
- La confianza y la reciprocidad son los verdaderos motores: Estas dos dimensiones mostraron efectos directos y positivos sobre la intención de continuar entrenando. Sentir que se forma parte de un entorno seguro donde las personas se apoyan mutuamente (reciprocidad) y donde existen lazos reales (confianza) predice de manera sólida el compromiso a largo plazo.
- Efecto multiplicador en la motivación: El capital social demostró ser un antecedente directo tanto de la motivación intrínseca como de las formas más saludables de motivación extrínseca (como la valoración personal de los beneficios de salud del ejercicio). El apoyo social facilita que el participante asimile el entrenamiento como parte de su identidad.
- La amotivación es inmune al capital social: El estudio no encontró una relación significativa entre los niveles de capital social y la reducción de la amotivación. Esto sugiere que, si una persona carece por completo de sentido o propósito para entrenar, la presencia de una comunidad difícilmente compensará ese vacío por sí sola.
¿Qué significa esto para la práctica profesional y el entrenamiento?
Si sos entrenador personal o gestionás un centro de entrenamiento:
- No programes en aislamiento: Entrenar en el mismo espacio físico con otras personas no genera capital social de forma automática. Necesitás diseñar experiencias que obliguen o inviten a la interacción directa. Programar entrenamientos en parejas o dinámicas por equipos donde el éxito dependa del apoyo mutuo (fomentando la reciprocidad) es una herramienta metodológica para construir adherencia.
- Fomentá un ecosistema de confianza: Facilitá momentos antes y después de la sesión para que las personas interactúen. El rol del instructor no se limita a corregir la técnica de un ejercicio de fuerza; también consiste en actuar como conector social y modelar valores de cooperación y respeto dentro del grupo.
- Comunicá identidad, no solo sudor: Los programas que posicionan su marca alrededor de una cultura fuerte y un sistema de valores compartidos logran que sus miembros interioricen la práctica física con mayor facilidad.
Si sos un atleta comprometido con tu salud:
- Elegí tu entorno con criterio social: Si te cuesta mantener la constancia, el problema podría no ser tu fuerza de voluntad, sino tu entorno de entrenamiento. Buscar un grupo o centro donde se priorice el compañerismo, donde te sientas seguro para fallar y donde puedas ofrecer y recibir ayuda, puede ser el catalizador psicológico que necesitás para consolidar tu hábito de por vida.
Limitaciones del estudio
Al interpretar estos hallazgos, es importante considerar ciertas limitaciones metodológicas detalladas por los autores:
- Diseño observacional transversal (cross-sectional): Los datos se recolectaron en un único punto del tiempo. Por lo tanto, no se puede establecer una relación de causa y efecto definitiva. No podemos asegurar al 100% si el capital social genera mayor motivación, o si las personas con mayor motivación intrínseca tienden a construir de forma más activa su capital social en el gimnasio.
- Muestra específica: El estudio se realizó con participantes de programas de acondicionamiento extremo en Grecia, con una muestra de conveniencia joven (promedio de 27 años) y con niveles educativos relativamente altos. Los resultados podrían variar en poblaciones de adultos mayores, personas con patologías clínicas o en entornos de gimnasios tradicionales de entrenamiento individualizado.
Conclusión
La ciencia del ejercicio suele enfocarse en variables fisiológicas como la carga de entrenamiento, la recuperación o la intensidad del esfuerzo físico. Sin embargo, este estudio nos recuerda que los seres humanos somos seres biopsicosociales. La comunidad no es un simple accesorio estético en el modelo de negocio del fitness; cuando se asienta sobre bases de confianza y apoyo mutuo, el tejido social se convierte en una de las herramientas de retención y bienestar más potentes a nuestra disposición.
Ntovoli, A., Stavropoulou, G., Anagnostou, G., Papadopoulos, P., Zourladani, A., Giaginis, C., & Alexandris, K. (2026). Can social capital motivate individuals to continue exercising? the case of group extreme conditioning program training. Frontiers in Sports and Active Living, 8, 1792083.
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