
¿Dormir menos para entrenar más? El impacto de la pérdida de sueño en el rendimiento multidisciplinar
Para cualquier atleta que se prepare para un evento de HYROX, el entrenamiento de fuerza y los bloques de carrera son sagrados. Sin embargo, existe una variable que suele sacrificarse en favor de la agenda diaria: el sueño. Un meta-análisis clásico publicado en Sports Medicine por Fullagar y colaboradores (2015) examinó cómo la pérdida de descanso afecta el rendimiento físico y cognitivo, ofreciendo lecciones valiosas para quienes compiten en modalidades que combinan resistencia y fuerza.
Restricción vs. Privación: El escenario real del atleta
En la literatura científica se distinguen dos tipos de pérdida de sueño:
Privación total: No dormir absolutamente nada durante una noche (poco común, salvo por viajes transoceánicos o insomnio severo).
Restricción parcial: Dormir menos de lo habitual (por ejemplo, 4-5 horas). Este es el escenario más frecuente antes de una competición debido a los nervios, los viajes o los horarios de salida tempranos.
Rendimiento físico: ¿Puedo mantener mis «vatios»?
El estudio sugiere que la capacidad para realizar esfuerzos máximos únicos (como un levantamiento de potencia) parece mantenerse relativamente estable a pesar de la falta de sueño. No obstante, en eventos de larga duración y alta intensidad —como un HYROX—, la situación cambia.
Resistencia y economía: La evidencia parece indicar que la falta de sueño reduce el tiempo hasta el agotamiento en pruebas de resistencia.
Recuperación de sustratos: Un hallazgo crítico es que la pérdida de sueño podría dificultar la resíntesis de glucógeno muscular. En una carrera que alterna 8 km de carrera con estaciones de fuerza exigentes, llegar con los depósitos de energía subóptimos es una desventaja competitiva clara.
Fisiología y Lactato: Es importante notar que, aunque los niveles de lactato en sangre pueden variar tras la pérdida de sueño, la ciencia actual no lo señala como la causa directa de la fatiga, sino como un marcador metabólico que sigue cumpliendo su función de combustible celular.
El factor invisible: La función cognitiva y el «esfuerzo percibido»
Donde la ciencia es más contundente es en el impacto neuropsicológico. La pérdida de sueño afecta la toma de decisiones y aumenta la percepción del esfuerzo (RPE).
En HYROX, la estrategia es clave: decidir a qué ritmo entrar en el Sled Push o cuándo romper las series de Wall Balls requiere claridad mental. El estudio de Fullagar subraya que, ante la falta de sueño, el ejercicio «se siente» más difícil de lo que realmente es a nivel fisiológico. Esto puede llevar al atleta a reducir la intensidad de forma prematura o a cometer errores tácticos en las transiciones.
Sistema inmune y sobreentrenamiento
La restricción de sueño prolongada simula algunos síntomas del síndrome de sobreentrenamiento, incluyendo desequilibrios en el sistema nervioso autónomo e incrementos en citoquinas pro-inflamatorias. Para un atleta que entrena doble sesión, esto no solo ralentiza la recuperación, sino que aumenta la susceptibilidad a enfermedades infecciosas leves que podrían interrumpir el plan de entrenamiento.
Consideraciones prácticas para la competición
Si bien no podemos controlar los nervios pre-carrera, la evidencia sugiere que:
Priorizar la higiene del sueño las semanas previas puede crear una «reserva» de descanso.
Mantener la consistencia en los horarios de sueño es tan importante como el volumen de horas.
Evitar sesiones de entrenamiento de fuerza muy tardías si estas alteran la conciliación del sueño debido a la excitación fisiológica.
Limitaciones del estudio
Es fundamental leer estos hallazgos con cautela:
Contexto específico: La mayoría de los estudios analizados se realizaron en entornos de laboratorio controlados y no específicamente en eventos multidisciplinares de tipo HYROX.
Variabilidad individual: La respuesta a la pérdida de sueño es altamente individual; algunos atletas muestran una resiliencia mucho mayor que otros en tareas de fuerza.
Tamaño de la muestra: Muchos de los estudios citados cuentan con muestras pequeñas y, en ocasiones, con sujetos que no son atletas de élite, lo que dificulta la generalización absoluta de los resultados.
Naturaleza de la tarea: No es lo mismo evaluar una tarea de motricidad fina (como un tiro de precisión) que una tarea de motricidad gruesa (como el Burpee Broad Jump), siendo estas últimas menos sensibles a una restricción leve de sueño.
Fullagar, H. H., Skorski, S., Duffield, R., Hammes, D., Coutts, A. J., & Meyer, T. (2015). Sleep and athletic performance: the effects of sleep loss on exercise performance, and physiological and cognitive responses to exercise. Sports Medicine, 45(2), 161-186.
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