
Más allá de la disciplina: cómo identificar y contextualizar el ejercicio compulsivo en el ámbito del entrenamiento
Introducción
En el sector del fitness y el entrenamiento de fuerza, la disciplina, la constancia y el esfuerzo suelen ser considerados los pilares del éxito. Quienes entrenan con un alto nivel de compromiso, así como los entrenadores personales y de clases grupales, suelen ser vistos como referentes de un estilo de vida saludable.
Sin embargo, existe una línea delgada entre la dedicación estructurada y la rigidez patológica. ¿Qué ocurre cuando el entrenamiento deja de ser una herramienta de bienestar y rendimiento para convertirse en una obligación impuesta por la culpa o la ansiedad? Un estudio publicado en el Journal of Eating Disorders abordó esta problemática directamente en una población que rara vez se analiza desde esta perspectiva: los propios instructores y entrenadores de fitness.
¿Qué se estudió y cómo?
Un equipo de investigadoras noruegas realizó un estudio transversal con el objetivo de examinar la presencia de conductas de ejercicio compulsivo y desafíos de salud mental, así como la interacción entre estas variables, en instructores de fitness.
Para ello, reclutaron a 270 instructores en activo (211 mujeres y 59 hombres) de diversos centros deportivos en Noruega. La muestra incluyó a entrenadores de clases grupales, entrenadores personales y profesionales que desempeñaban ambos roles.
A través de cuestionarios electrónicos validados, se midieron las siguientes variables:
- Ejercicio compulsivo: Evaluado mediante el Compulsive Exercise Test (CET), que analiza aspectos como la evitación del malestar por no entrenar, la rigidez en la rutina y el uso del ejercicio para controlar el peso.
- Sintomatología de ansiedad y depresión: Medida con la escala abreviada Symptom Check List (SCL-10) y el Inventario de Depresión de Beck (BDI).
- Sintomatología de trastornos de la conducta alimentaria (TCA): Evaluada con el Eating Disorder Examination Questionnaire (EDE-Q), que mide la preocupación por la alimentación, el peso y la silueta corporal.
¿Qué encontraron los investigadores?
Los análisis de los datos revelaron resultados que invitan a la reflexión en el sector del fitness:
- Presencia significativa de ejercicio compulsivo: Aproximadamente el 9% de los participantes (cerca de 1 de cada 11 instructores) puntuó por encima del límite clínico para el ejercicio compulsivo. Las mujeres del estudio registraron puntuaciones promedio de CET significativamente más altas que los hombres.
- Una fuerte comorbilidad: Aquellos instructores que presentaban puntuaciones clínicas de ejercicio compulsivo también mostraron niveles considerablemente más elevados de síntomas de ansiedad, depresión y conductas alimentarias alteradas en comparación con sus pares sin perfil compulsivo. De hecho, tener un puntaje clínico en el CET se asoció con una probabilidad sustancialmente mayor de presentar síntomas clínicos de TCA y depresión.
- El factor determinante: Al realizar un análisis de regresión múltiple para entender qué explicaba la variación en la severidad del ejercicio compulsivo, los investigadores encontraron que solo los síntomas de trastornos de la conducta alimentaria (EDE-Q) aportaron una explicación estadísticamente significativa, logrando explicar el 43% de la varianza. Curiosamente, la ansiedad general y la depresión no explicaron de forma independiente la severidad del ejercicio compulsivo una vez que se controló la variable de la conducta alimentaria.
Estos datos sugieren que en esta población, el ejercicio compulsivo parece estar íntimamente ligado a la preocupación por la imagen corporal, el peso y la restricción alimentaria, más que a una estrategia aislada para regular el estado de ánimo o la ansiedad general.
¿Qué significa esto para vos? (Aplicación práctica)
Si sos entrenador personal, instructor de clases grupales o una persona profundamente comprometida con tu entrenamiento de fuerza y salud, estos hallazgos tienen implicaciones directas en el día a día:
Si sos entrenador o instructor:
- Reevaluá el discurso profesional: Mensajes comunes en las salas de fitness como «tenemos que quemar lo que comimos el fin de semana» o «sin dolor no hay ganancia» pueden actuar como reforzadores de conductas rígidas y disfuncionales, tanto en vos como en tus clientes. Es recomendable orientar la comunicación hacia el rendimiento, la salud integral, la ganancia de fuerza y la autonomía.
- Desarrollá tu «alfabetización en salud mental»: Aprender a identificar señales de alerta en clientes —como la incapacidad de tomar días de descanso, entrenar lesionados o mostrar una angustia extrema si se cancela una sesión— permite sugerir la intervención de profesionales de la psicología o la nutrición de manera oportuna.
- Autocuidado: Como profesional, la presión por encajar en un ideal físico atlético puede ser alta. Reconocer que los entrenadores también son vulnerables a estas dinámicas es el primer paso para buscar apoyo si el entrenamiento empieza a sentirse como una carga obsesiva en lugar de una elección consciente.
Si sos un practicante intensivo:
- Analizá tus motivos: El entrenamiento de fuerza estructurado y la disciplina son valiosos para la salud. Sin embargo, si tu motivación principal para entrenar está dominada por la culpa, el miedo a ganar peso o la necesidad de compensar la ingesta de comida, los datos indican que podría existir un trasfondo que merece atención profesional. El ejercicio debe sumar calidad de vida, no restarle flexibilidad a tu salud mental.
Limitaciones del estudio
Es fundamental interpretar estos hallazgos con cautela debido a ciertas limitaciones metodológicas del diseño:
- Diseño observacional y transversal: Al recolectar los datos en un solo momento en el tiempo, el estudio no puede establecer relaciones de causa y efecto . No es posible afirmar si los síntomas de TCA causan el ejercicio compulsivo, si es al revés, o si ambos son consecuencia de un tercer factor no analizado.
- Población específica: La muestra estuvo compuesta exclusivamente por instructores en el contexto de clubes de fitness de Noruega. Los niveles de prevalencia y las dinámicas socioculturales podrían variar en otras regiones o en poblaciones de deportistas de rendimiento o recreativos generales.
- Datos autorreportados: El uso de cuestionarios digitales puede verse afectado por sesgos de deseabilidad social o de autopercepción, lo que podría influir en la precisión con la que los participantes reportaron sus síntomas.
- Tamaño de la submuestra clínica: El grupo de instructores que superó el corte clínico de ejercicio compulsivo fue de 24 personas. Aunque la muestra general (N=270) es adecuada para análisis generales, el tamaño reducido de este subgrupo limita la realización de análisis comparativos más profundos o específicos.
Conclusión
El entrenamiento y la promoción de la actividad física son herramientas indispensables para la salud pública. No obstante, este estudio nos recuerda que incluso quienes lideran el sector del fitness no están exentos de enfrentar desafíos de salud mental, particularmente cuando el ejercicio se vuelve compulsivo y se vincula a preocupaciones severas con la alimentación y la imagen corporal. Fomentar una cultura del entrenamiento basada en el bienestar real, la flexibilidad y la educación emocional es clave para construir un entorno verdaderamente saludable para todos.
Gjestvang, C., Bratland-Sanda, S., & Mathisen, T. F. (2021). Compulsive exercise and mental health challenges in fitness instructors; presence and interactions. Journal of Eating Disorders, 9(1), 107.
Si te gustó y querés saber más sobre este tema, podés tomar nuestro curso:



