
¿Por qué los CrossFit® Games no son solo movimientos?
Lo que el análisis de los CrossFit® Games puede enseñarnos sobre cómo preparar a un atleta para competir
Cuando pensamos en preparar a un atleta de CrossFit®, muchas veces comenzamos por los movimientos: sentadillas, levantamientos olímpicos, gimnasia, carrera, remo o burpees. Después definimos cargas, repeticiones, tiempos y descansos. Todo esto es necesario. Pero la competición plantea una pregunta más compleja: ¿qué ocurre cuando todas esas capacidades deben utilizarse juntas y bajo condiciones diferentes?
El estudio Exploring competition constraints at the CrossFit® Games: A systematic characterisation through an ecological dynamics lens analizó 218 pruebas individuales de los CrossFit® Games entre 2007 y 2025, caracterizando sus movimientos, disciplinas y condiciones de competición.
Uno de sus resultados más interesantes es que el 63% de las pruebas combinó dos o tres disciplinas: levantamientos y lanzamientos, gimnasia y acondicionamiento metabólico. Esto muestra que una parte importante de la competición no presenta las capacidades de forma aislada, sino integradas dentro de una misma prueba.
Para el entrenador, esto puede cambiar la forma de mirar el entrenamiento.
No significa que debamos dejar de entrenar la fuerza, la resistencia, la gimnasia o los levantamientos de manera específica. Tampoco significa que cada sesión tenga que convertirse en un entrenamiento impredecible. El punto es entender que desarrollar una capacidad y aprender a utilizarla dentro de una situación competitiva son cosas relacionadas, pero no necesariamente iguales.
Aquí aparece el enfoque de Ecological Dynamics utilizado por los autores. Desde esta perspectiva, el rendimiento emerge de la interacción entre el atleta, la prueba y el entorno. Por lo tanto, para comprender las demandas de una competición no basta con observar qué movimientos realiza el atleta; también importa bajo qué condiciones los realiza.
En los Games, esas condiciones pueden variar en aspectos como la carga, el tiempo, la distancia, las reglas, la secuencia de movimientos, la superficie o el contexto competitivo. Estas características forman parte de las restricciones que estructuran cada prueba.
¿Y qué significa esto para nuestro entrenamiento?
Que además del trabajo destinado a desarrollar capacidades, podemos diseñar situaciones de práctica que conserven información relevante de la competición. De esta manera, el atleta puede enfrentarse a diferentes problemas y explorar soluciones mientras intenta alcanzar el objetivo de la prueba
Por tanto, la pregunta no debería ser solamente:
¿Qué movimiento necesita entrenar?
Sino también:
¿Qué queremos que sea capaz de resolver cuando ese movimiento aparezca dentro de una prueba?
Esta mirada no busca reemplazar una metodología por otra. Busca ampliar nuestra forma de diseñar el entrenamiento.
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