
¿Vale la pena individualizar el entrenamiento según el perfil de fuerza-velocidad? Lo que dice la ciencia
En el ámbito del entrenamiento de fuerza y el acondicionamiento físico, la búsqueda de la optimización es constante. Una de las herramientas que ha ganado popularidad en los últimos años es el perfil de fuerza-velocidad (perfil FV). Mediante la medición de saltos con diferentes cargas o sprints, este método estima matemáticamente la fuerza máxima teórica a velocidad cero (F0) y la velocidad máxima teórica sin carga (V0). A partir de estos datos, se calcula el desequilibrio o déficit del atleta (FVimb) para determinar si necesita priorizar el entrenamiento de fuerza o el de velocidad.
La premisa parece lógica: si detectamos qué factor limita el rendimiento de un deportista, podemos diseñar un programa específico para corregir esa debilidad en lugar de aplicar un plan genérico. Pero ¿realmente produce mejores resultados esta personalización en comparación con un entrenamiento de fuerza no individualizado? Un reciente meta-análisis analiza la evidencia disponible para responder a esta pregunta.
¿Qué se estudió y cómo?
Un equipo de investigadores (Li et al., 2026) realizó una revisión sistemática con meta-análisis para evaluar si el entrenamiento de fuerza individualizado según el perfil FV ofrece ventajas reales frente a programas no individualizados.
Para ello, analizaron estudios publicados hasta abril de 2025 que cumplieran con criterios rigurosos de selección. El análisis final incluyó 6 estudios con un total de 259 participantes (con una edad promedio de 21.8 años).
- El perfil de la muestra: La mayoría de los sujetos estudiados eran atletas de nivel élite o nacional (baloncesto, rugby, ballet y deportes de equipo en general); solo un estudio incluyó a población no atleta.
- Las intervenciones: Tuvieron una duración de entre 7 y 10 semanas, con una frecuencia de 2 sesiones semanales. Los programas individualizados ajustaron las proporciones de carga de fuerza y velocidad (desde relaciones de 70:30 hasta 100:0) según el déficit de cada atleta.
- Calidad metodológica: Fue evaluada mediante la escala modificada de Downs and Black, obteniendo un puntaje promedio de 8.8/10, lo que sugiere una buena calidad metodológica en los estudios primarios analizados (cabe notar que esta herramienta difiere de la escala PEDro utilizada habitualmente en otras revisiones).
Los hallazgos: ¿Qué cambios fueron reales?
Para interpretar correctamente los resultados de este meta-análisis, es fundamental separar las variables evaluadas, ya que el impacto de la individualización no fue uniforme.
Hallazgos sólidos (con diferencias significativas)
Los datos indican que el entrenamiento basado en el perfil FV generó efectos grandes y estadísticamente significativos en las siguientes variables:
- Fuerza máxima teórica (F0): Se observó un efecto favorable al entrenamiento individualizado (g=0.99p<0.01).
- Velocidad máxima teórica (V0): También mostró una mejora importante (g=0.78, p<0.01).
- Corrección del desequilibrio (FVimb): El entrenamiento específico logró reducir el desbalance mecánico de los atletas (g=0.60,p<0.01).
- Salto vertical: El rendimiento en salto vertical (una transferencia directa a una tarea motora real) mejoró de forma clara con el enfoque individualizado (g=0.82,p<0.01).
Hallazgos preliminares o no significativos
A diferencia de las variables anteriores, el análisis no encontró beneficios significativos en dos aspectos clave:
- Potencia máxima teórica (Pmax Pmax): El efecto fue trivial y no significativo (g=−0.12, p=0.42).
- Rendimiento en sprint: No se detectaron diferencias significativas entre ambos enfoques (g=0.18p=0.45), aunque cabe destacar que solo tres de los estudios incluidos midieron esta variable.
La metáfora de la pendiente vs. el techo
Para explicar estos resultados aparentemente contradictorios (mejora en el salto vertical pero sin cambios en la potencia máxima), los autores proponen una perspectiva muy útil: el entrenamiento individualizado parece actuar como una «corrección de la pendiente» de la curva fuerza-velocidad, optimizando la relación entre ambas capacidades para que el atleta aplique mejor la energía disponible. No obstante, no parece funcionar como una «expansión del techo» de la potencia absoluta del sujeto. La mejora en el salto vertical, por lo tanto, podría explicarse por una aplicación más eficiente de la potencia que el atleta ya poseía, y no por un incremento en su capacidad de generación de potencia total.
¿Qué significa esto para la práctica profesional?
Si trabajas con deportistas de nivel competitivo que presentan un desbalance marcado hacia la fuerza o hacia la velocidad, la evidencia sugiere que individualizar el entrenamiento puede ser una estrategia válida para mejorar el salto vertical y equilibrar el perfil mecánico.
En la práctica, esto se traduce en:
- Evaluar con precisión: Antes de prescribir, es indispensable asegurar la calidad del test. Si la evaluación del perfil FV carece de estandarización (errores en la posición inicial, falta de familiarización del atleta con el test o variaciones en la medición del salto), la clasificación del déficit será imprecisa y el diseño posterior perderá efectividad.
- Dosificar según el déficit: Los estudios revisados emplearon ratios de carga orientativos basados en la magnitud del desbalance. Se sugiere aplicar proporciones de aproximadamente 80:20 (orientado al déficit) para desequilibrios grandes, y de 70:30 para desviaciones más moderadas.
- Gestionar las expectativas: No se debe presentar esta metodología como una garantía para aumentar la potencia absoluta del atleta o para mejorar su velocidad de sprint de forma directa, ya que estas variables no mostraron cambios significativos en el análisis global.
Limitaciones de la evidencia actual
A pesar de los resultados positivos en el salto vertical, los entrenadores deben interpretar este meta-análisis con cautela debido a limitaciones metodológicas importantes:
- Escasez de estudios: El análisis se basa únicamente en 6 investigaciones con muestras pequeñas. Esto impidió que los autores realizaran meta-regresiones para analizar variables de programación clave como la frecuencia, el volumen o la duración óptima de las intervenciones.
- Problemas de confiabilidad del test: Como reconoce el propio estudio, el test de perfil FV presenta discusiones vigentes en la literatura científica sobre su reproducibilidad. Pequeñas variaciones en la ejecución del test por parte del atleta pueden alterar el diagnóstico del «déficit».
- Evidencia limitada en sprints: Con solo 3 estudios disponibles que evaluaran la velocidad de carrera, no es posible afirmar que optimizar el perfil FV se traduzca de manera directa en mejoras en sprint.
- Población específica: Al estar compuesto casi en su totalidad por atletas jóvenes de buen nivel competitivo (promedio de 22 años), los resultados no son directamente extrapolables a personas que practican entrenamiento de fuerza de forma recreativa o a poblaciones de rangos etarios diferentes.
- Heterogeneidad: Se observó una heterogeneidad moderada-alta en variables clave como y el rendimiento en salto vertical (I2=55–59%), lo que obliga a mantener la prudencia respecto a la universalidad de estos efectos.
Conclusión
La individualización del entrenamiento basada en el perfil de fuerza-velocidad parece ser una herramienta útil para corregir desbalances mecánicos específicos y optimizar el rendimiento en el salto vertical en atletas jóvenes. Sin embargo, no debe considerarse una estrategia definitiva para elevar la potencia máxima general o la velocidad de carrera, y su éxito depende estrictamente de una rigurosa estandarización en la fase de evaluación.
Opciones de título para el blog:
- Opción directa/informativa: ¿Vale la pena individualizar el entrenamiento según el perfil de fuerza-velocidad? Un meta-análisis sobre su efectividad real.
- Opción orientada a la curiosidad: La paradoja de la potencia: por qué corregir tu perfil de fuerza-velocidad mejora el salto sin aumentar tu potencia máxima.
- Opción clara y específica: Entrenamiento de fuerza basado en el perfil FV: ¿qué dice la ciencia sobre la corrección de déficits en atletas?
Li, Y., Shen, X., Lin, Z., & Li, J. (2026). Effect of force-velocity profile-based individualized vs. non-individualized strength training on force-velocity profiles and athletic performance: a systematic review and meta-analysis. BMC Sports Science, Medicine and Rehabilitation, 18(1).
Si te gustó y querés saber más sobre este tema, podés tomar nuestro curso:



