
¿El entorno potencia el efecto del entrenamiento? Lo que la ciencia dice sobre entrenar en espacios verdes.
Introducción
Sabemos que el ejercicio es una de las herramientas más potentes para la salud mental. Sin embargo, en el diseño de programas, solemos centrarnos casi exclusivamente en las variables de carga: intensidad, volumen, densidad y selección de ejercicios. Pocas veces consideramos el entorno como una variable biológica y psicológica activa.
Un estudio reciente publicado en el International Journal of Exercise Science se propuso investigar precisamente esto: ¿existe una diferencia real en la reducción del estrés cuando realizamos exactamente el mismo entrenamiento en un gimnasio frente a un entorno natural?
El estudio: ¿Qué se evaluó y cómo?
Los investigadores llevaron a cabo un ensayo controlado aleatorizado de cuatro semanas con estudiantes universitarios. El diseño es interesante porque buscó aislar la variable «entorno» manteniendo el resto constante:
- La intervención: Dos sesiones semanales de una hora. El entrenamiento consistió en una estructura replicada: 5 minutos de calentamiento, 30 minutos de entrenamiento de fuerza con bandas elásticas (enfocado en tren superior o inferior según el día), 10 minutos de caminata y 5 minutos de vuelta a la calma.
- Los grupos: Un grupo entrenó en un estudio de danza cerrado (con espejos y luz artificial), mientras que el otro realizó exactamente la misma rutina en un campo de béisbol rodeado de árboles.
- Variables medidas: Se utilizó la Escala de Estrés Percibido (PSS-4) en tres momentos (inicio, mitad y final) y se registró el nivel de actividad física diaria mediante el cuestionario IPAQ-SF.
Hallazgos principales
Los datos indican que el entorno no es un factor neutro. Aunque ambos grupos partían de niveles de estrés similares, los resultados tras cuatro semanas mostraron lo siguiente:
- Reducción superior del estrés en el grupo exterior: Si bien el ejercicio en sí mismo redujo el estrés en todos los participantes, el grupo que entrenó al aire libre mostró una reducción significativamente mayor (p < 0.001) en comparación con el grupo de interior (p = 0.028).
- Resiliencia al clima: Es notable que el estudio se realizó durante octubre y noviembre en un estado del medio oeste de EE. UU., con temperaturas que oscilaron entre los 2°C y 16°C y condiciones de viento. Aun con clima subóptimo, el beneficio psicológico del entorno natural fue superior.
- Sin «efecto contagio» en la actividad física: Curiosamente, participar en sesiones al aire libre no aumentó la actividad física espontánea de los sujetos fuera del estudio. Esto sugiere que el beneficio observado fue producto directo de las sesiones programadas y no de un cambio de estilo de vida general durante el mes de intervención.
¿Qué significa esto para vos? (Aplicación práctica)
Si sos entrenador personal o de grupos, estos hallazgos sugieren que el entorno puede ser una «ayuda ergogénica» para la salud mental de tus clientes:
- Valor añadido: En periodos de alta carga laboral o estrés académico para tus alumnos, proponer sesiones en espacios verdes (parques, plazas con árboles) podría potenciar los beneficios de tu programación sin necesidad de modificar el volumen de entrenamiento.
- Programación híbrida: No necesitás abandonar el gimnasio. Podrías considerar sesiones estratégicas al aire libre como una herramienta de recuperación psicológica.
- Diseño de espacios: Si entrenás en interiores, el estudio menciona que la falta de contacto visual con el exterior es un factor común en los gimnasios tradicionales. Si tenés la opción, ventilar con luz natural o permitir vistas a zonas verdes podría ser beneficioso.
Si sos un atleta o entusiasta de la salud, considerá que el «entrenamiento verde» puede ayudarte a gestionar la fatiga mental de manera más eficiente que el entrenamiento en entornos cerrados y saturados, incluso cuando el clima no es perfecto.
Limitaciones del estudio
Es fundamental interpretar estos datos con prudencia debido a varios factores:
- Muestra reducida: El estudio comenzó con 17 participantes y terminó analizando a un grupo pequeño (n=8 completaron todas las mediciones necesarias para el análisis final), lo que limita la capacidad de generalizar los resultados a toda la población.
- Población específica: Los sujetos eran estudiantes universitarios jóvenes; los resultados podrían variar en adultos mayores o poblaciones con patologías clínicas.
- Medición subjetiva: Se utilizó una escala de autoinforme (estrés percibido). Futuros estudios con biomarcadores (como el cortisol salival) darían una imagen más objetiva de la respuesta fisiológica al estrés.
- Duración: Cuatro semanas es un periodo corto. No sabemos si este beneficio superior del aire libre se mantiene o se estabiliza a largo plazo (meses o años).
Conclusión
Este estudio piloto refuerza la hipótesis de que el ser humano responde de manera positiva a la exposición a la naturaleza (paisajes verdes y azules). Si bien el entrenamiento de fuerza es una herramienta terapéutica por sí misma, realizarlo al aire libre parece ofrecer un «bonus» en la reducción del estrés percibido. Como profesionales y practicantes, entender que el contexto donde entrenamos afecta nuestra neuroquímica es un paso más hacia un entrenamiento verdaderamente integral.
Bramwell, R. C., Streetman, A. E., & Besenyi, G. M. (2023). The Effect of Outdoor and Indoor Group Exercise Classes on Psychological Stress in College Students: A Pilot Study with Randomization. International Journal of Exercise Science, 16(5), 1012-1024.
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