
La fuerza de prensión manual a través de generaciones
57 años de datos en Japón revelan una disminución generacional de la fuerza de prensión manual durante la infancia y la adolescencia
¿Qué podemos aprender cuando observamos la fuerza de los niños durante más de medio siglo?
Un estudio publicado en 2026 en American Journal of Preventive Medicine analizó 1.158.069 niños y adolescentes japoneses de 10 a 17 años, utilizando datos recopilados entre 1967 y 2023. En total, son 57 años de evaluaciones nacionales de fuerza de prensión manual, una de las medidas utilizadas para valorar la capacidad muscular.
El tamaño de esta muestra y la duración del período analizado permiten observar algo que un estudio realizado durante uno o dos años difícilmente podría detectar: cómo ha cambiado una capacidad física entre generaciones.
Los resultados son claros. La fuerza de prensión manual mostró una tendencia descendente a lo largo de las décadas.
En los niños, la fuerza presentó un ligero aumento durante las décadas de 1970 y 1980, pero posteriormente comenzó a disminuir, especialmente desde la década de 1990. En las niñas, la disminución fue más sostenida desde comienzos de los años 1970.
Cuando los investigadores calcularon el cambio promedio por década, encontraron una reducción aproximada del 1,6 % en los niños y 1,4 % en las niñas para la fuerza absoluta.
Pero existe un elemento todavía más interesante.
Durante el mismo período, la talla y el peso corporal aumentaron ligeramente en términos generales, mientras que la fuerza de prensión manual disminuyó. Además, cuando la fuerza se expresó en relación con la talla corporal, el descenso fue aún más marcado.
Por eso los investigadores también analizaron la fuerza relativa, ajustada por talla². En esta medida, la disminución fue aún mayor: aproximadamente 2,5 % por década en los niños y 2,1 % en las niñas.
El análisis por cohortes de nacimiento aporta otra pieza importante. Cuando se compararon generaciones nacidas aproximadamente entre 1960 y 2005, las cohortes más recientes presentaron menores niveles de fuerza desde los 10 años, y la diferencia respecto de las generaciones anteriores tendió a aumentar durante el crecimiento hasta los 17 años.
Además, la velocidad con la que se desarrollaba la fuerza fue menor en las cohortes más recientes. En los niños, por ejemplo, la edad aproximada en que se alcanzaba el máximo desarrollo de la velocidad de fuerza fue similar entre cohortes, pero la cohorte más reciente presentó valores inferiores a lo largo de las edades estudiadas.
Estos resultados son interesantes, pero requieren una interpretación cuidadosa.
El estudio no demuestra qué está causando esta disminución.
Los autores discuten posibles explicaciones relacionadas con cambios en las actividades físicas, el contexto de la educación física y otros factores ambientales. Sin embargo, estos elementos no fueron establecidos como causas directas. Por lo tanto, sería incorrecto utilizar estos resultados para afirmar que la disminución se debe específicamente al uso de pantallas, al sedentarismo, a determinados hábitos alimentarios o a cualquier otro factor particular.
Lo que sí podemos afirmar es que existe una tendencia poblacional consistente en Japón.
Y esto plantea una pregunta relevante para quienes trabajamos con población infantil: ¿estamos prestando suficiente atención al desarrollo de la fuerza durante los años de crecimiento?
Referencia: Kidokoro T, Kitano N, Imai N, Aoyama T, Suzuki K, Magnussen CG, Lang JJ, Tomkinson GR. (2026). Handgrip strength across generations: An analysis of 1,158,069 Japanese children and adolescents from 57 years of national surveillance (1967–2023). American Journal of Preventive Medicine.
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