
¿Estamos formando futuros deportistas o seleccionando a quienes destacan primero?
La detección temprana de talentos sigue siendo una estrategia habitual en el deporte. Sin embargo, la investigación científica y algunas experiencias internacionales están cuestionando cómo se selecciona y desarrolla a los niños.
En el deporte infantil es habitual encontrar niños que destacan por sobre sus compañeros. Corren más rápido, tienen mayor fuerza, aprenden con facilidad o consiguen mejores resultados en las competencias. Estas características suelen llamar la atención de entrenadores y programas de detección de talentos. El problema aparece cuando ese rendimiento se interpreta como una señal de éxito futuro.
No todos los niños crecen y maduran al mismo ritmo. A determinadas edades, una diferencia de desarrollo físico puede representar una ventaja competitiva considerable, sin que necesariamente exista un mayor potencial deportivo a largo plazo.
La investigación de Güllich y Barth (2024), publicada en Sports Medicine, encontró que las trayectorias de los deportistas que destacan en categorías juveniles difieren de las de quienes alcanzan el máximo nivel durante la adultez. Esto no significa que identificar talentos tempranamente sea incorrecto, sino que los resultados infantiles deben interpretarse con bastante más cautela.
En Canadá, Sport Manitoba impulsó la campaña Play More, Be More, orientada a promover la participación de niños en diferentes deportes. La propuesta busca ampliar sus experiencias motrices y evitar que la práctica deportiva se limite demasiado pronto a una sola disciplina.
Nueva Zelanda ha desarrollado una iniciativa similar, aunque con medidas que también alcanzan a las organizaciones deportivas. A través de Balance is Better, se han cuestionado prácticas habituales del deporte juvenil, como la selección demasiado temprana y la presión por ganar. En el fútbol, por ejemplo, se han introducido modificaciones en las edades y mecanismos de selección.
Estas experiencias no buscan eliminar la competencia ni impedir que los niños desarrollen habilidades deportivas específicas. Lo que plantean es revisar cuánto protagonismo deberían tener los resultados tempranos en decisiones que pueden condicionar toda una trayectoria.
En Chile existe Promesas Chile, un programa orientado a identificar y desarrollar deportistas con proyección al alto rendimiento. Entre sus principios declara evitar la especialización prematura y considerar las características de desarrollo de sus participantes.
La pregunta relevante es cómo se llevan esos principios a la práctica. ¿Se considera realmente la maduración biológica al seleccionar? ¿Pueden los niños continuar practicando otras disciplinas? ¿Qué oportunidades existen para quienes comienzan a destacar más tarde?
Son preguntas que deberían formar parte de la evaluación de cualquier programa de desarrollo deportivo, independientemente del país.
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