
¿Cuánto tiempo persiste la ventaja física? Lo que un estudio en militares nos enseña sobre hormonas y rendimiento
Introducción
En el ámbito del entrenamiento, la salud y el deporte, la relación entre el entorno hormonal y el rendimiento físico es objeto de constante debate. Uno de los mayores desafíos actuales para reguladores deportivos, preparadores físicos y atletas es entender cómo influyen las terapias de afirmación de género (hormonización) en las capacidades de fuerza, resistencia y composición corporal a mediano y largo plazo.
¿Disminuye la fuerza de manera inmediata al suprimir la testosterona? ¿Cuánto tiempo toma equiparar el rendimiento de carrera con el de la población de referencia? Un estudio realizado en personal de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos aporta datos objetivos para arrojar luz sobre estas cuestiones.
Qué estudió y cómo
El objetivo principal de esta investigación, liderada por el Dr. Timothy A. Roberts y su equipo, fue evaluar el impacto de las hormonas de afirmación de género en el rendimiento deportivo y la composición corporal de personas trans.
- Diseño del estudio: Se realizó una revisión retrospectiva de registros médicos y de pruebas de aptitud física obligatorias.
- Participantes: Se analizaron los datos de 29 hombres trans (que iniciaron tratamiento con testosterona) y 46 mujeres trans (que iniciaron terapia con estrógenos y bloqueadores de testosterona). Todos eran miembros activos de la Fuerza Aérea de EE. UU. con una edad promedio de 26.2 años (desviación estándar de 5.5).
- Grupo de comparación: Para evaluar el rendimiento, los investigadores compararon los resultados de los participantes con los registros históricos de las pruebas físicas de más de 2.3 millones de hombres cisgénero y más de 567,000 mujeres cisgénero menores de 30 años en la misma institución militar.
- Variables evaluadas: Se analizaron mediciones físicas recolectadas antes de iniciar el tratamiento hormonal y durante un periodo de seguimiento de hasta 30 meses. Las variables de rendimiento incluyeron el número máximo de flexiones de brazos (push-ups) en 1 minuto, el número de abdominales (sit-ups) en 1 minuto y el tiempo registrado en una carrera de 1.5 millas (aproximadamente 2.4 kilómetros). También se midieron el peso corporal y la circunferencia de la cintura.
Qué encontraron
Los resultados del estudio revelan diferencias significativas en el ritmo de adaptación de la fuerza y la resistencia cardiovascular según el tratamiento hormonal recibido:
En mujeres trans (terapia feminizante):
- Antes de iniciar las hormonas: Las mujeres trans realizaban un 31% más de flexiones de brazos, un 15% más de abdominales y corrían un 21% más rápido que las mujeres cisgénero de referencia.
- A los 12 meses de tratamiento: A pesar de la supresión de testosterona, las mujeres trans seguían registrando una velocidad de carrera un 9% mayor en promedio que las mujeres cisgénero.
- A los 2 años de tratamiento: Las diferencias en el rendimiento de flexiones de brazos y abdominales desaparecieron por completo, equiparándose al nivel de las mujeres cisgénero. Sin embargo, en la prueba de carrera de 1.5 millas, las mujeres trans continuaron siendo un 12% más rápidas en promedio.
- Composición corporal: Se registró un aumento progresivo de peso corporal a una tasa promedio de 0.15 kg por mes de tratamiento con estrógenos.
En hombres trans (terapia masculinizante):
- Antes de iniciar las hormonas: Los hombres trans realizaban un 43% menos de flexiones de brazos y corrían un 15% más lento que los hombres cisgénero de referencia.
- A los 12 meses de tratamiento: La diferencia en las flexiones de brazos y en el tiempo de carrera desapareció por completo respecto a los hombres cisgénero. Además, el número de abdominales realizados en 1 minuto llegó a superar el promedio del grupo de referencia masculino.
- Composición corporal: El peso y la circunferencia de la cintura no mostraron variaciones estadísticamente significativas a lo largo del tiempo evaluado bajo el uso de testosterona, pese a los incrementos en el rendimiento físico.
Qué significa para mujeres que entrenan o cuidan su salud
Este estudio ilustra cómo las hormonas sexuales modulan de forma diferenciada la estructura muscular y la capacidad aeróbica. Para las mujeres que entrenan y buscan optimizar su salud, el estudio sugiere que los componentes de la fuerza muscular submáxima y la resistencia local (medidos a través de flexiones y abdominales) son altamente sensibles a los niveles hormonales circulantes y pueden modificarse sustancialmente en plazos de uno a dos años.
Por otro lado, las capacidades de resistencia cardiovascular y la eficiencia de carrera parecen estar fuertemente influenciadas por factores anatómicos y estructurales consolidados durante el desarrollo (como la altura, el tamaño pulmonar o la arquitectura ósea), los cuales no se revierten de forma tan rápida ni completa únicamente mediante la supresión hormonal en la adultez.
Qué significa para entrenadores y profesionales
Para los profesionales del fitness, entrenadores y preparadores físicos, este estudio ofrece dos pautas fundamentales:
- La velocidad de adaptación varía por capacidad física: En procesos de transición hormonal, la fuerza de empuje y la resistencia muscular localizada se adaptan de forma más acelerada que el rendimiento de carrera. Al diseñar programas para atletas en transición, la progresión de las cargas de fuerza debe ajustarse con mayor frecuencia que las metas de resistencia cardiovascular.
- Línea de base en hombres trans: Los entrenadores de hombres trans deben tener en cuenta que el primer año de terapia con testosterona suele acompañarse de un incremento notable en la fuerza y el rendimiento de carrera, alcanzando valores comparables a los de la población masculina de referencia en un plazo relativamente corto si se acompaña de actividad física regular.
- Contexto normativo: En el ámbito competitivo, los datos de este estudio sugieren que el estándar común de requerir únicamente 12 meses de supresión de testosterona para la participación de mujeres trans en categorías femeninas podría no ser suficiente para mitigar por completo las ventajas en disciplinas de resistencia aeróbica.
Aplicaciones prácticas
- Periodización adaptativa en la transición: Al trabajar con alumnas o atletas bajo terapia hormonal de afirmación de género, es fundamental evaluar periódicamente la fuerza y la capacidad de recuperación. No se debe asumir una pérdida de rendimiento lineal; se sugiere ajustar las variables de volumen e intensidad de forma individualizada según la fase de tratamiento.
- Monitoreo del peso en programas de recomposición corporal: Dado que la terapia con estrógenos en mujeres trans se asoció con un incremento paulatino en el peso corporal, las estrategias nutricionales y de entrenamiento concurrente deben planificarse con un enfoque preventivo si la atleta busca mantener una composición corporal específica.
- Expectativas de progresión para hombres trans: Durante el primer año de administración de testosterona, los entrenadores pueden programar incrementos de carga de trabajo de fuerza de manera más ambiciosa, aprovechando la respuesta ergogénica de la hormona para consolidar la masa muscular y la fuerza general.
- Evaluación del volumen relativo de entrenamiento: Al prescribir ejercicios con el propio peso corporal (como flexiones de brazos), se debe considerar que las variaciones de peso derivadas de la terapia hormonal modificarán la carga relativa del ejercicio, lo cual requiere adaptaciones de las repeticiones o del uso de variantes metodológicas.
Limitaciones del estudio
Es importante interpretar estos resultados considerando las siguientes limitaciones del diseño experimental:
- Falta de grupo control sin intervención: No se incluyó un grupo de personas trans que no realizaran terapia hormonal, lo que limita la posibilidad de aislar completamente el efecto del simple paso del tiempo o del entrenamiento militar regular en las variaciones de rendimiento.
- Población específica militar: Los participantes pertenecen a la Fuerza Aérea, lo que implica que ya contaban con hábitos de actividad física estructurada y obligatoria. Los resultados podrían diferir al analizar poblaciones completamente sedentarias o atletas de élite.
- Variabilidad en protocolos y mediciones hormonales: Los regímenes de hormonización no fueron estandarizados, existiendo diferencias individuales en las dosis, vías de administración y tiempos para alcanzar los rangos terapéuticos deseados.
- Evaluación de fuerza submáxima: La fuerza se midió mediante pruebas de repeticiones en 1 minuto, que evalúan resistencia a la fuerza. No se midió la fuerza máxima absoluta (por ejemplo, mediante 1RM), la cual podría verse afectada de manera distinta por los cambios en la masa muscular y el peso corporal.
Conclusión
La terapia de afirmación de género ejerce un impacto claro y mensurable sobre el rendimiento físico, pero sus efectos no ocurren de manera uniforme en todas las capacidades deportivas. Mientras que la fuerza y la resistencia muscular localizada en mujeres trans se equiparan a las de las mujeres cisgénero tras dos años de terapia hormonal, las diferencias en la resistencia cardiovascular (tiempos de carrera) persisten durante un tiempo más prolongado. Estos hallazgos invitan a una prescripción del entrenamiento más individualizada y fundamentada en la fisiología de cada deportista.
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Roberts, T. A., Smalley, J., & Ahrendt, D. (2021). Effect of gender affirming hormones on athletic performance in transwomen and transmen: implications for sporting organisations and legislators. British Journal of Sports Medicine, 55(11), 577–583.
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